En 1968 Martha Avalos puso una taquería en Mixcoac, con el afán de trabajar para atender las necesidades de su familia. Treinta y seis años después, su negocio se ha extendido a través de franquicias a 22 unidades, incluso en países de Centroamérica. El próximo año abrirán en Estados Unidos, uno de los mercados más grandes del mundo.

Su nombre, El Fogoncito. Hoy la empresa es manejada por su familia, la cual gradualmente ha hecho crecer el negocio y explorado el concepto de franquicias. Carlos Roberts, director de Impulsora de Restaurantes El Fogoncito, explicó a Crónica que será mediante las franquicias, precisamente, como El Fogoncito duplicará el número de unidades en el próximo año y medio. El 22 de agosto de 1968, año en que se celebró la Olimpiada en México, El Fogoncito abrió sus puertas por primera vez “en un local muy modesto, en la colonia Mixcoac, frente al Colegio Williams, con sillas y mesas de lámina que proporcionaban las cerveceras y refresqueras”. Avenida Revolución tenía entonces dos sentidos. “(Avalos) Jamás se imaginó que eventualmente El Fogoncito pudiera crecer y trascender fronteras”, afirmó Roberts, quien reconoció que más que un negocio altamente rentable, es de trabajo constante. En 1970 la familia instaló una segunda unidad en la calle de Leibnitz, Colonia Anzures, en un local de ocho metros cuadrados. Cabían sólo cuatro comensales. “Y ahí es realmente donde empieza a crecer El Fogoncito. Aquí es donde surgen las gringas”, explicó. Incluso está registrada ante el Instituto Mexicano de Protección Intelectual la frase “los creadores de las gringas de México”. Leibnitz está rodeado de muchas casas de estudiantes. En aquel entonces, en 1970, había muchas chicas que venían a estudiar español y empezaron a familiarizarse con la sociedad de México, su comida incluso. “Estas chicas llegaron a El Fogoncito y pidieron sus tacos, pero al ver las tortillas de maíz, pedían que se les sirviera en tortillas de harina. Y se empezaron a dar los tacos en las quesadillas con tortilla de harina y queso. La gente empezó a decir, ¿me das una como la de la gringa?”, afirmó. Actualmente las gringas se consumen ya en todo el mundo. En 1974 se abrió una tercera unidad, en Félix Parra, en San José Insurgentes, constituyéndose ya como un negocio más organizado. La última que abrió Avalos y su esposo fue en 1979, también en Leibnitz. A partir de entonces la familia retomó el negocio. Así, a través de las franquicias, El Fogoncito ha llegado a Costa Rica, Honduras y este mes a Nicaragua; la llegada a Estados Unidos se está planeando cuidadosamente, pensando en ese mercado y sus costumbres particulares.

Miden las calorías y añaden ensaladas Con el afán de mantenerse activos frente a algunos cambios de consumo en los clientes, muchos de los cuales buscan alimentos de menores grasas, en El Fogoncito, se pensó en calcular el contenido calórico de sus productos. De ahí que se instrumentara la proporción en calorías estimada de cada taco —92 calorías por unidad—, y se incorporaran ensaladas para complementar la alimentación. Igual análisis se está haciendo para la incursión a Estados Unidos del restaurante, a donde irá la empresa sin el apoyo de franquicias. Eso lo tiene planeado para después, una vez visto y conocido bien el mercado. Carlos Roberts, director del restaurante, afirmó que actualmente la empresa se encuentra analizando ciudades de Estados Unidos y la forma en que incursionará allá. Una consultoría realiza ese trabajo, considerando las costumbres de los comensales en la Unión Americana. Por ejemplo, dijo Roberts, el negocio no es el mismo en México que en Centroamérica. El tiempo promedio que pasa un comensal en países de Centroamérica, advirtió, es de tres horas; en la Ciudad de México es de 35 minutos. De ahí que la empresa ha tenido que adecuar sus alternativas y las de sus franquiciatarios para satisfacer esos hábitos de consumo. En Centroamérica lo resolvieron programando, para los diferentes días de la semana, diferentes actividades musicales. El mercado. Roberts indicó que si bien el primer trimestre del año fue positivo para la industria restaurantera, mayo y lo que va de junio no lo han sido tanto, como lo refleja una menor frecuencia de visitas del cliente a los establecimientos. El directivo señaló que esta situación, que se espera mejore sustancialmente en los últimos meses del año, es atribuible al clima de incertidumbre que incide directamente en las ventas.
 

La Crónica Lunes, 21 de Junio del 2004 - Lizbeth Pasillas