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La franquicia en nuestro país llegó con los Helados Bing hace más de 25 años y se consolidó con el arribo de McDonald’s a mediados de los ochenta. En un principio, 90 por ciento de los desarrollos se ubicaba dentro del giro de alimentos, y aunque hoy representan 30 por ciento de los conceptos de franquicias en México, este 2011 se mantendrán reinando en el sector.

“La comida, culturalmente, es un acontecimiento muy importante para los mexicanos. Es el momento de la reunión familiar, y además no podemos negar que a los mexicanos nos gusta comer; no es de gratis que seamos el segundo país con mayor obesidad en el mundo.

“En la actualidad más de 30 por ciento de las franquicias sigue siendo de alimentos y bebidas, y este porcentaje ha disminuido no porque haya menos franquicias de alimentos, sino porque se han ampliado los giros en donde participa el sector -más de 80- y hay sectores que están teniendo un gran crecimiento”, detalló Héctor Alcázar, director comercial del despacho Alcázar & Compañía.

De las más de mil marcas que existen en nuestro país, más de 300 son de alimentos, pero se calcula que de las más de 75 mil establecimientos franquiciados, alrededor de 50 por ciento podría pertenecer a este giro.

“Las marcas con mayor número de unidades son de comida, con un promedio de 200 unidades. Hay algunas que ya tienen más de 500. Tenemos más de 75 mil puntos de venta franquiciados en México y simplemente en el estado de Florida, Estados Unidos, operan 65 mil unidades franquiciadas. Esto es una muestra de que nuestro mercado está muy lejos de estar saturado.

“Considero que el giro de alimentos deberá duplicar el número de marcas antes de considerar que son suficientes y entonces, sí, el crecimiento se dará sólo en puntos de venta. En este proceso es probable que surjan más de 600 marcas, pero también creemos que el mercado las irá filtrando y sólo crecerán las que tengan un concepto fuerte y se mantengan innovando.”

El experto afirmó que sigue habiendo muchos negocios independientes de mucha tradición que no han desarrollado un modelo de franquicia porque creen que por ser un negocio pequeño, no pueden competir con las grandes cadenas.

“Lo que necesitan estos negocios es mucha profesionalización, posicionamiento de su marca y de su servicio, porque hoy en día, cuando vas a un restaurante de cadena, sabes perfectamente qué vas a comer, en cuánto tiempo lo van a servir o lo van a llevar a tu casa, y puede que no sea lo mejor, pero tienes la certeza de lo que puedes esperar.”

Sobre el atractivo que aún mantiene el giro de negocio, Alcázar señaló que aunque requiere que el franquiciante le preste más de diez horas diarias de su atención, los siete días de la semana, éste es uno de los más rentables del mercado, con márgenes superiores a 20 por ciento, sólo superados por los servicios especializados y el retail.

Para orientar a los inversionistas interesados en participar en este tipo de negocio, el experto recomendó verificar que la franquicia cuente con un diferenciador notorio, como la salsa o la receta secreta de la abuela del platillo estrella, entre otras cosas.

Además, es necesario que el inversionista verifique que el modelo esté completo y bien estructurado, con herramientas jurídicas, con políticas claras de exclusividad y territorio, y de asistencia técnica.

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