Ahora que hay más opciones, cada vez son más las franquicias que se plantean vías alternativas a la financiación bancaria. Sin embargo, en opinión de los expertos, ambos se retroalimentan, por eso están llamados a entenderse. 

El modo tradicional de las franquicias a la hora de buscar financiación ha sido a través de los bancos. Sin embargo, la relación no es siempre tan cordial como sería deseable, motivo por el cual surgen cada vez más enseñas que se acogen a vías de financiación alternativas. El tema de la relación entre los bancos y las franquicias acaparó una de las mesas temáticas celebradas en la última edición de Emprendedores en Franquicia organizada por esta revista.

Claudio M. Nóvoa, responsable de los Contenidos de Franquicia en esta publicación, fue quien se encargó de coordinar la mesa en la que se invitaba a la siguiente reflexión: ¿Son las franquicias unas buenas clientas para los bancos? Iñaki Espinosa, fundador de Sqrups, Miguel Piñero, director de Operaciones y de Expansión de Sano Center , Gianluca Falchi, director comercial de Bloomest en España y Rut Barroso, directora de Negocio de Cajamar , fueron los responsables de aportar respuestas a esta y otras cuestiones.

LOS DESENCUENTROS

De todos los participantes, Iñaki Espinosa fue el más crítico con la financiación bancaria. Fundador de una cadena de tiendas de oportunidades que vende restos de stock y artículos descatalogados, se ha hecho ya con una red que supera los 50 establecimientos. Sin embargo, en su afán por seguir creciendo, ahora se propone abrir una campaña de crowdfunding para financiarse. Después de “tres experiencias negativas con otras tres entidades muy conocidas”, dijo, ahora se decanta por otra vía. “La mayoría de mis franquiciados montan esto como una solución de autoempleo, pero cuando van al banco se encuentran con que no les evalúan como a un negocio sino que pasan al departamento normal de riesgos, les vuelven locos y al final les dicen que no. Algunas veces terminan por hartarse y no abren la franquicia. Ojalá todas las entidades de crédito tuviesen departamentos de análisis de riesgo más implicados que conocieran el sector y dieran un soporte real a los franquiciados”, justificaba Espinosa así su postura.

Espinosa abogó también por una mayor flexibilidad de las condiciones de los bancos con los franquiciadores al objeto de que, en caso de fracaso, pierdan el miedo a un endeudamiento excesivo con las entidades. “Yo creo que cuando se ve que algo no funciona, mejor que empecinarse en continuar con el proyecto, es echar el freno y buscar soluciones que faciliten un traspaso u otras dinámicas que minimicen el nivel de pérdidas”.

Mejor suerte con los bancos han corrido las otras dos franquicias presentes en la mesa, pero ello no fue óbice para que Miguel Piñero corroborase, en parte, la apreciación de Espinosa. “Nosotros tuvimos suerte desde el inicio porque conseguimos firmar con una entidad que nos va bien, pero entiendo que es muy importante tener a una persona dentro del banco que conozca perfectamente el proyecto, que se involucre y luego sirva de nexo con las oficinas de otros territorios”. 

La falta de agilidad de las entidades en la toma de decisiones fue otro de los hándicaps subrayados por Gianluca Falchi. “Preferimos un banco que en 15 días nos diga no y nos de la oportunidad de buscar otra vía, que uno que tarda seis meses en decir sí, porque en ese tiempo el franquiciador o el inversor han tenido tiempo de perder el interés o han terminado por comprar un piso en lugar de invertir en una franquicia”.

EN QUÉ FALLAN LAS FRANQUICIAS

Pero como nada es del todo blanco ni negro, también hubo tiempo para sacar los colores a las franquicias. Rut Barroso, como directora de Negocio de Cajamar, fue quien se encargó de dar voz a las entidades crediticias poniendo al descubierto algunos de los errores más comunes que cometen las franquicias a la hora de negociar con los bancos.

El primer fallo es la ausencia de un proyecto de franquicia bien armado y explicado con absoluta claridad. “Nosotros tenemos analistas especializados, pero hay que entender que cada franquicia necesita un modelo y una financiación diferente, por eso tenemos que enterarnos muy bien antes de firmar un acuerdo y filtrar las operaciones. No olvidemos que nuestro negocio es prestar dinero pero para que lo devuelvan”. Piñero compartió esta perspectiva y la necesidad de diseñar un plan de viabilidad con unos parámetros muy bien estudiados.

Habló también Barroso del importante papel que desempeña el franquiciador como primer filtro para facilitar la toma de decisión de la entidad. Por el trato directo, es el responsable de expansión de la enseña la persona más indicada para percatarse en primer lugar del perfil del franquiciado, tanto desde el punto de vista financiero como de su actitud emprendedora, porque, como dijo Barroso, “no es sólo una cuestión de análisis cuantitativo sino también cualitativo. No es sólo poseer dinero, es actitud, voluntad, experiencia, formación… el capital humano igual más importante que el capital riesgo y todo eso hay que valorarlo a priori porque a posteriori no tiene sentido”. Asumió Falchi la crítica, reconociendo la obligación, por parte de la enseña, de no vender al primero que se acerca con el dinero sino “tener también muy claro el perfil del franquiciado que se busca”.

Otro punto importante es procurar el ajuste entre el proyecto y el emprendedor “igual uno encaja más en un negocio de gimnasio que en un restaurante”, aclaró Barroso.

Se habló, asimismo, del porcentaje de financiación recomendable del total de la inversión necesaria para adquirir una franquicia. La opinión mayoritaria lo situó entre un 30-40% del capital en recursos propios y el resto financiado. La nota discrepante partió de Rut Barroso quien reconoció que, como banco, ellos se sienten más cómodos financiando el 80% del proyecto cuando se trata de pequeñas franquicias".

PESE A TODO, SE RETROALIMENTAN

Y a pesar de las pequeñas reprimendas por uno y otro lado, la conclusión final fue que, franquicias y bancos, se convienen recíprocamente por lo que, de momento, parecen abocadas a entenderse, dado que una relación fluida propicia la buena marcha del mercado. “Si los bancos no hubiesen colaborado, nosotros no hubiésemos alcanzado el crecimiento que hemos experimentado”, llegó a afirmar el director de Operaciones y de Expansión de Sano Center, una cadena de entrenamiento personalizado nacida en 2013 en Almería que cuenta ya con 48 establecimientos. En defensa propia, alegó que también piensa que las franquicias son un cliente interesante para los bancos, por lo que se retroalimentan.

Y aunque la relación se estreche y endulce, en materia de dinero no está de más recordar el dicho gallego con el que Claudio M. Nóvoa arrancó la mesa: “Amiguiños, si, pero a vaquiña, polo que vale” [Amigos, sí, pero la vaca, por lo que vale].