Las franquicias dan mayor seguridad al dinero de los inversionistas, quienes le apuestan a un negocio que ya fue probado por los propios dueños de la marca u otras personas, señaló Martín Santaella, director de la marca Wings Army y de Franquicias Maso en Expansión.

“Nosotros tenemos negocios propios y también vendemos franquicias y eso hace que probemos primero la situación del mercado, de los impuestos, productos, la logística y lo que ocurre dentro de un negocio teniéndolo en diferentes partes de la República”.

Agregó que desde 2005, que fue el primer año de su marca, comenzó a vender franquicias y fue algo novedoso para México.

“Así como entró la hamburguesa entraron las alitas para quedarse, fue un mercado diferente, enfocado hacia los jóvenes y la gente joven que trabaja; este ramo se ha mantenido después de 15 años”.

Tienen presencia en todo el país y extendieron su mercado en Panamá y Colombia. En todo el país tienen alrededor de 187 unidades, 18 en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en lo que resta del año y hasta marzo, esperan abrir cuatro sucursales más.

DELINCUENCIA

Por otra parte, el empresario manifestó que en cuestión de seguridad se han visto en la necesidad de tener personal especial que vigile si notan algo raro o que no se acerquen posibles delincuentes.

El empresario mencionó que desafortunadamente la delincuencia no respeta giros o personas y para evitar que se vaya a infiltrar personal deshonesto, revisan dos o tres veces su currículum.

“Una vez por nosotros, otra por una empresa y aun así no tenemos la seguridad completamente”.

Dijo que sabe de casos de comercios a los que incluso les han querido cobrar piso y eso sucede generalmente en negocios donde se vende mucho alcohol.

“Nosotros vendemos comida con cerveza y yo estoy a favor de los operativos de alcoholemia porque se escucha entre la gente que están conformes, no maneja quien toma, eso es una estrategia acertada”.

Martin Santaella manifestó que los mismos negocios no deben permitir que una persona alcoholizada maneje o seguirle vendiendo alcohol y cuando hay un problema le llaman a las autoridades.

“El restaurantero debe de saber cuándo se debe de parar eso”.

Finalmente dijo que la industria restaurantera de Jalisco sigue creciendo gracias a la diversidad en el gusto de los paladares.

La historia
El primer local, de apenas 26 m₂, se encontraba en Avenida Patria, en la capital tapatía. Lo operaban Martín Santaella, su esposa y dos empleados. Sin embargo, el impulso que necesitaba el negocio para empezar a crecer llegó con el segundo cuartel, abierto en 2005, en la plaza comercial Unicenter.

El lugar tuvo muy buena respuesta, a tal grado que se volvieron clientes frecuentes algunos futbolistas de los equipos profesionales de la ciudad y personajes de la política. El éxito de Wings Army llamó la atención de los negocios vecinos en Unicenter, al grado que dos de ellos se acercaron al empresario para preguntar cómo podían adquirir una franquicia.

Santaella no tenía idea de cómo franquiciar, pero entendió que era el momento de empezar. De hecho, la apertura del tercer cuartel propio nunca llegó, pues las siguientes aperturas fueron franquicias. Redacción

“Nosotros tenemos negocios propios y también vendemos franquicias y eso hace que probemos primero la situación del mercado, de los impuestos, productos, la logística y lo que ocurre dentro de un negocio teniéndolo en diferentes partes de la República”

Martín Santaella, director de la marca Wings Army